Lo que no se comunica, no se conoce.

Si no comunicamos, no existimos.

En ocasiones damos por supuesto que las personas deben conocer muchos aspectos en relación a nuestras temáticas, sobre todo a nivel profesional trabajando en equipo. Esta es una falsa percepción basada en la creencia de que los demás son similares a nosotros en líneas generales.

Cada persona es única y aún dedicándose a una misma profesión, existen infinidad de matices diferenciadores.

Cuando comunicamos dentro de un grupo, estamos definiéndonos constantemente.

Callar para escuchar y aprender de forma activa es bueno, pero callar siempre llega a ser perjudicial porque retenemos nuestras aportaciones.

Estamos hechos para comunicar y es algo natural hacerlo en la forma o expresión que nos plazca.

Tomados uno a uno, formamos un conjunto micro-fraccionado que cobra sentido al llegar a la unidad y cénit del conjunto de estas micropartículas comunicativas, tan particulares; como son nuestros modos de comunicar.

Con menor o mayor soltura, dentro de un trabajo y a nivel personal, todos deben expresar sus puntos de vista e informaciones para que el resultado de intercambio de mensajes sea óptimo.

No comunicar puede ser sinónimo de no querer aportar nada a la comunicación que se necesita, lo que no es muy aconsejable; dado que se convierte en una “barrera” para solventar, por ejemplo, confusiones o conflictos entre partes interesadas.

Con esto viene a representarse que tanto si comunicas, como si no lo haces, estás comunicando “algo”.

¿En qué se basa un BRIEFING o informe?

La clave para adquirir información es preguntar y saber escuchar con atención las respuestas, para ir enlazando más preguntas y más respuestas; afinando cada vez más sobre el concepto que se está investigando.

Preguntar es un Arte, saber escuchar también lo es.

A excepción del método de observación visual, en el que no se realizan preguntas, lo más usual es adquirir información a base de preguntas.

La improvisación juega un papel fundamental para ir enlazando respuestas, pero lo fundamental es tener desde el inicio las preguntas concretas que necesitamos hacer en referencia a la temática.

En el caso de un BRIEFING sobre una acción en concreto, no pueden eludirse 8 preguntas iniciales:

  • ¿Qué?
  • ¿A quién?
  • ¿Por qué? o ¿para qué?
  • ¿Cómo?
  • ¿Cuándo?
  • ¿Dónde?
  • ¿Cuánto?
  • ¿A cambio de qué?

A todos los niveles, es básico conocer estos aspectos para ubicarnos en el contexto que sea.

Cada caso es diferente y al igual que se aplica un embudo, debemos de ir filtrando toda la información recibida en cada pregunta para llegar a un único punto: la respuesta a la duda.

Con la práctica, todas estas preguntas se realizan de forma natural, pero es bueno tenerlas anotadas para que se olvide ninguna, en ningún caso. Así se gana tiempo y se concretan las acciones con máxima profesionalidad.

Un profesional destaca más por su sencillez, que por su complejidad, a la hora de concretar aspectos ante cualquier interlocutor.

Tengamos siempre presente, que la responsabilidad de ser entendidos recae sobre el EMISOR, nunca sobre el receptor del mensaje; por lo que hay que confirmar que toda la información es comprendida adecuadamente.

Estos elementos y principios básicos, suelen pasar desapercibidos, se les da poca importancia; cuando son las bases fundamentales para todas las comunicaciones y recopilaciones de información que realizamos a diario.

Concretando respuestas, nos centramos en las siguientes:

  • ¿Qué? LA ACCIÓN.
  • ¿A quién? EL TARGET O PÚBLICO.
  • ¿Por qué? o ¿para qué? EL BENEFICIO.
  • ¿Cómo? EL MÉTODO.
  • ¿Cuándo? EL TIEMPO.
  • ¿Dónde? EL LUGAR.
  • ¿Cuánto? LA CANTIDAD.
  • ¿A cambio de qué? EL OBJETIVO.

La sencillez y la simplificación, son el camino más adecuado para una fácil comprensión. Que no quiere decir que sea sencillo, ni breve, el lograrlo. Requiere de dedicación y tiempo, aplicado a concretar todos los aspectos necesarios para que nuestros públicos reciban de nosotros la máxima calidad informativa.

Verano SOLIDARIO a medida.

Aprovechar julio y agosto para disfrutar y descansar, va de la mano con tener tiempo libre para fomentar CAUSAS SOLIDARIAS.

En estos momentos, hacemos un PARÉNTESIS y dedicamos a nuestros seres queridos muchas más atenciones.

Quienes estamos en contacto, lo hacemos con más tacto.

Sin stress, sin prisas, con creatividad a flor de piel… la SOLIDARIDAD aflora.

ME OFREZCO para dedicarnos estos momentos veraniegos y hacerlos inolvidables para intensificar causas sociales. Si te interesa que te apoye en este sentido, escríbeme un email. Quedo a tu disposición.

Como ejemplo de “causa invisible” te propongo potenciar la VIDA:

Si la SOLIDARIDAD es lo tuyo, exprésalo.

El Valor de las Palabras asociado al Deporte.

El uso del lenguaje es puro entrenamiento. A más intensidad, ¡mayor impacto!

Potenciar facetas, impulsarlas a través de las palabras, es un Arte que se vuelve afín a toda persona que goza con sus expresiones.

Clasificarse y calificar, tienen mucho en común porque indican aspiraciones más allá de metas alcanzadas.

La vida de las palabras es un infinito Maratón que compartimos desde que nacemos.

Elegimos hoy el DEPORTE como estandarte y analogía al uso de entrenar la Lengua, porque ambos aspectos van a más, conforme aumentamos su entrenamiento y práctica.

Gracias al lenguaje, a la forma en la que nos expresamos, somos capaces de relacionarnos.

Todo nuestro ser comunica a través del cuerpo, los sonidos y la palabra escrita.

Somos puro movimiento en acción y actividad incesante que también tiene sus momentos de gloria y de descanso.

En el ir y venir de cada esfuerzo, hallamos VALORES QUE NOS UNEN: las palabras son nexos de unión.

¡Bravo! por quienes sentimos y compartimos pasión por el “Deporte de la Expresión”.

Superar nuestras marcas, nuestros esfuerzos, es lo que nos hace estar sanos con un vocabulario enérgico y revitalizante.

Gracias al DEPORTE expresamos nuestro cuerpo y gracias a nuestro cuerpo manifestamos un nuevo récord: aumentar nuestros valores en torno a las palabras que nos acompañan.

Lluvia e Ideas.

¿Te has imaginado una reunión bajo la lluvia? 😉


¡Seguro que ante nuevas experiencias, descubres nuevos resultados!

Tener una IDEA es parte de la CONEXIÓN de 4 factores:

El entorno: la Naturaleza es la máxima fuente de inspiración porque de ella ha surgido todo, hasta la inteligencia artificial (IA).

Nuestra persona: tanto los sentimientos, como los conocimientos, suman. Somo un punto irracional y racional, que se concentra sobre sí mismo.

La relación con los demás: cuando varios puntos se siguen, forman una línea de pensamientos comunes. A modo de dibujo de unir puntos, aquí y allí, se forman nuevas ideas que probar y testear juntos para llegar a…

El factor ¡sorpresa!: cuando algo nos llama la atención, destaca y reconforta a la vez… y en general gusta a todos. Es “eso” que nos hace sonreír mentalmente para predisponernos a generar más ideas al respecto con total fluidez.

En la actualidad absorbemos cientos de mensajes, con miles de imágenes y entre todos ellos, vamos sacando conclusiones y definiendo nuestro propio estilo de comunicación.

Como si de una inmensa lluvia se tratara, nos empapamos con todo y de todos.

Puede decirse que todos somos una especie de idea global, que se desgrana en minúsculas partes hasta llegar a nosotros y convertirse en una chispa.

Testear un texto, por breve que sea.

¡Pasión por los test!

Nos encanta preguntar y contrastar todo tipo de aspectos para verificar si vamos por el camino correcto.

Pero… ¿a quiénes preguntamos?

El error más común es preguntar a nuestros familiares y amigos, que siempre nos darán una respuesta vinculada a lazos afectivos y que no representan a nuestro público consumidor (target).

Jamás, jamás, testees un texto con personas que no son tu cliente ideal porque estarás perdiendo el tiempo con resultados que no son objetivos, por mucho que te indiquen que te responden con su total sinceridad objetiva. Por lo general, te impulsan muy positivamente o te sumen dentro del mayor de los despropósitos. Ambas respuestas son inadecuadas.

Sabiendo que debemos dirigirnos a nuestro cliente actual y potencial, esta tipología de persona en la que piensas cuando estás creando el mensaje; y no solo piensas en ella, sino que piensas como ella; aspecto muy importante dado que te diriges a su manera de pensar y no a la tuya.

¿Cómo debe ser el test sobre un texto?

• Simple.
• Breve.
• Concreto.

Expongo un sencillo ejemplo en el que se quiere definir el NAMING o nombre, para una marca de refrescos que se lanza con el sabor de cereza para un público joven.

Podemos emplear esta pequeña introducción, a modo de pista, sobre el tipo de producto, o no; depende de cómo queramos enfocar el test.

* Vamos a preguntar a personas jóvenes que suelen beber refrescos, que tienen entre 18 y 25 años, una muestra de 100 individuos y que son bilingües español-inglés.

Las 4 propuestas que damos para votar en el test son:

a) Cerezumo.
b) Aquacherry.
c) Cherryfresh.
d) Freshcereza.

Con esta sencilla base resumida y haciendo los cálculos de resultados pertinentes, podremos saber, objetivamente, cuales son las preferencias de nuestro target consumidor.

Os motivo a que con las frases tipo eslóganes y titulares hagáis ejercicios de testeo semejantes.

El método se adecúa a cada objetivo, pero la mecánica de hacer el test es muy similar.

Tiempos de lectura contando palabras y la Técnica AIDA.

Ponerse en la situación del lector es fundamental a la hora de escribir.

Un aspecto vital para tener en cuenta es saber que, quienes nos leen, nos están dedicando lo más importante de su vida: su tiempo.

Debemos acostumbrarnos a medir el tiempo de lectura en palabras escritas para determinar cuánta dedicación estamos requiriendo.

Este aspecto se realiza en la elaboración de textos a medida para cuñas comerciales de radio. En 30 segundos se expresan todos los aspectos tácticos de un negocio, en base a su estrategia de comunicación principal. También observamos este hecho en las noticias televisivas, donde cada segundo cuenta.

La permanencia de un usuario leyendo nuestra web se mide igualmente y varía en función del servicio y/o producto que ofertamos.

 

El foco está en captar la “atención”, despertar el “interés”, promover el “deseo” y hacer que se llegue a pasar a la “acción”. Estos pasos son los denominados y requeridos en la Técnica “AIDA”.

Ambos factores, el adecuar el mensaje de la forma correcta según AIDA y el tiempo que se tarda en hacerlo, son la clave del éxito del mensaje que estamos creando.

Una vez hayas logrado tus textos a medida persuasivos cronométralos. Se cuenta con 3 segundos para captar la atención en la lectura del titular. Si logras esta meta, las probabilidades de que se lean el cuerpo de texto aumentan y aquí, sin extenderse, debes de resumir con las mismas pautas las características de tu servicio y/o producto.

Lo bueno, si breve, mucho mejor; dado que el tiempo es un recurso limitado que se nos está regalando, es el obsequio más preciado de todo redactor.