Conversar es negociar, y escribir es plasmarlo para cumplirlo.

Estamos llenos y rodeados de palabras que nos conducen a cada instante, sin percatarnos de la gran importancia que tienen.

Cada palabra denota una intención y ellas nos llevan a la acción.

¿Has leído o escrito alguna vez un “contrato amable”?

Los contratos son en esencia calculados y concretos, reflejan la realidad expresa que no manifiesta más que posibles circunstancias, normalmente adversas y ajenas a los aspectos humanos más importantes. Se centran en datos numéricos y pautas no flexibles; quizás esta es la causa de los resultados que se obtienen con ellos, que suelen ser inflexibles y solo avalados por números.

¿Qué tal si aportamos motivos emocionales a un pacto? ¿Acaso no se basa todo en nuestras emociones a la hora de realizar cualquier tipo de intercambio?

De estas siembras, estos frutos. Si plantas frialdad, recogerás hielo.

La vida es trabajo la mayor parte del tiempo que no dormimos, y por ello, por toda la dedicación que prestamos a las labores profesionales en nuestro día a día, considero que la calidez en los negocios es posible y necesaria.

Nos escondemos bajo la palabra “empresa”, cuando en realidad es PEPE quien firma con PEPITA.

Es cierto que los contratos abarcan en ocasiones a miles de personas, pero es cada persona la que acepta, o no, una postura ante una situación profesional determinada. Hagamos que esto sea grato.

Como ejemplo te propongo un “contrato amable”, el fundamental, el que realizas contigo mismo. La sencillez de éste se basa en tu relación con los demás y te compromete para toda tu vida.

SI TE LLAMAN, acude. Estate presente en cada momento y compártelo.

SI ACUDES, ayuda. Hazlo, ayuda, y si no puedes, dilo sin avergonzarte; darás paso a una persona más adecuada para esa ocasión.

SI AYUDAS, goza con ello. Tu gozo es expansivo y motiva a los demás a ayudar cada vez más.

SI HAY GOZO, muestra gratitud. Donde la gratitud habita no hay hueco para aspectos negativos.

SI ES GRATO, repítelo.

Tienes motivos suficientes para conversar y negociar en base a las oportunidades que se dan entre cada persona que conoces.

Entrena tus “contratos amables”, ellos aportan más de lo que tú puedes imaginar, porque estás incluyendo a más personas; lo que hace que tus potenciales se vean aumentados.

Cuando pactes escríbelo, y piensa que lo haces para ti; porque en cierto modo lo que deseas para ti es lo que proyectas a los demás.

Palabra a palabra, define tus acuerdos con los frutos que deseas obtener. Aporta humanidad y emoción en positivo… y eso obtendrás.

Contratos Amables: escribiendo resultados.

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