Máscaras inesperadas de puertas a fuera.

Quién nos iba a decir que íbamos a vivir enmascarados, al pie de la letra.

Acostumbrábamos a usar máscaras de fiesta y coloquiales en según qué momento. Las máscaras ocultas eran las más peligrosas, y ahora, las físicas se vuelven imprescindibles…

Momentos de reflexión nos unen estos días, en donde nos vemos obligados a respirar, filtrando el aire, a través de las gasas que ocultan sobre todo el miedo.

Sin tapujos el concepto de enmascarados ha cambiado. Gracias a estas mascarillas estamos viviéndonos con más intensidad de puertas a dentro.

Convivir con nosotros mismos, confinados durante semanas, es la voluntad inesperada que se nos brinda en un Mundo que hoy sabemos más peligroso que ayer.

Reconocernos tras la máscara es algo que puede asustar, dado que estamos acostumbrados a mostrarnos cara a cara. Sin embargo, esa vulnerabilidad nos hace más sensibles y nos alienta para desarrollar otras formas de comunicación a la distancia…

Sí, ahora, metro y medio nos separan de nuestros seres queridos en la mayoría de ocasiones y eso cambia el carácter a volverse más cerrado en uno mismo. Esperemos que esta desafortunada pandemia acabe pronto y que mientras tanto, usemos el lenguaje verbal y corporal con más intensidad a favor de unos tiempos venideros mejorados, renovados, dando valor a lo que más importa: la cercanía.

Lejos de gritarnos a lo lejos, lo que nos apetece es abrazarnos y no podemos.

Es momento de mantenerse sensible, de amortiguar el dolor y de ponerse la mascarilla y quitarse las otras de encima, porque no tiene sentido mantenerse como antes.

Por un Mundo sin máscaras, sin falsedades y con la cordura necesaria para salir al aire a respirar la verdad de nuestra preciosa existencia.

Cuidémonos y velemos porque algo así, jamás vuelva a suceder.

Que nos quitemos la máscara pronto, ¡todas! Que no quede atisbo de falsedad en nuestras formas de actuar, porque nos merecemos una vida en Paz, Sana y colmada del Amor que ahora echamos tanto en falta.

Estamos aprendiendo a esperar lo inesperado… hagamos de ello un vínculo que nos catapulte hacia la Humanidad en el Amor, y no hacia la autodestrucción.

Con o sin máscaras, viva la vida.

El Amor está llevando máscaras en el exterior, salva la vida; pero no lleva máscara interior jamás, traspasando toda frontera humana.