Persuadir es un término con cierta connotación negativa, dado que implica inducir a pensar o actuar sobre algo que nos es ajeno inicialmente.

Por otro lado, nos agrada que nos persuadan ante una temática o circunstancia, sobre todo cuando no las conocemos a priori.

La persuasión tiene sus pros y contras.

Cada persona debe sopesar el grado de influencia ante una persuasión recibida.

Como escritora publicitaria, llevo años persuadiendo a mis lectores… ell@s podrán valorar y expresar si mis escritos ayudan, o no, en según que casos.

Existen muchas fórmulas de persuasión, por ejemplo utilizando las frases condicionales: “Si haces esto, entonces sucede aquello”. Estas sencillas construcciones condicionan y persuaden cuando se enlazan unas con otras.

Sin embargo, en el fondo de la cuestión… lo importante es el ánimo e intención que hay detrás de cada escrito persuasivo.

A mí me motiva e impulsa aportar soluciones de carácter social en un alto porcentaje de mi tiempo. En otros, trato de lograr informar adecuadamente, intentando alcanzar ventas.

Reflejo estos aspectos para impulsar al lector hacia senderos opcionales, sin utilizar demasiado los tiempos imperativos o de mandato.

La persuasión bien aplicada, aflora lazos de serena unión con los lectores. Esto implica llegar a su mente con delicadeza, sin prisa, a medio camino de nada aparentemente, pero como suave brisa que refresca sus capacidades de elegir entre leerme, o no leerme.

Mi persuasión nace como bálsamo social que impulsa con varios fines, que deseo te sean afines.

Persuasión: escribir impulsando al lector.

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