Al iniciar un escrito pueden ocurrir dos circunstancias:

a) Quedarse en blanco. Nada nos viene a la mente para poder empezar.

b) Tener tantas ideas que no sabemos por donde comenzar.

¿Cómo se superan estas situaciones?

Definiendo un OBJETIVO GLOBAL DE COMUNICACIÓN podemos establecer las bases para un mensaje efectivo. La responsabilidad de que la comunicación sea correcta es siempre del emisor, quien debe adecuar su texto al receptor, considerando todos los aspectos necesarios para ello.

6 preguntas básicas y fundamentales para iniciar un mensaje adecuado.

  • Procura responder de forma sencilla, concreta y lo más breve posible.

QUÉ: ¿qué deseo comunicar? ¿qué quiero lograr con mi mensaje? Este es mi objetivo principal de comunicación.

A QUIÉN: ¿quién va a recibir mi mensaje? Debo considerar si transmito a una única persona receptora del contenido o a varias (receptores múltiples).

POR QUÉ: ¿qué motivo me impulsa a comunicar? Definir cuál es la necesidad que engloba mi comunicación es fundamental y este aspecto esta relacionado con la pregunta “QUÉ objetivo tengo previsto”.

CÓMO: ¿en qué forma voy a expresarme? Un escrito puede hacerse vía online u offline. Cada vez es más cotidiano usar Internet para comunicarnos pero, tener presente que, el enviar una carta postal puede aportarnos una diferenciación apreciable. Las modas vienen y van, por lo que hay que saber combinarlas.

CUÁNDO: ¿cuál es el momento idóneo para transmitirlo? Aquí pienso si será buena ocasión temporal para mí y a la par para el receptor. Hay que “impactar” en el momento idóneo. Para establecer comunicaciones temporales adecuadas es bueno ayudarse de un Calendario de Contenidos, a medida de nuestras necesidades a lo largo del año.

DÓNDE: ¿en qué lugar se realiza la acción? Ubicar la actividad del mensaje es aportar concreción e información sobre donde deseamos realizarla.

  • Este planteamiento ayuda a desarrollar las partes del escrito en todo momento.

No debemos olvidar ninguna de las 6 respuestas a las preguntas que se han indicado para ser efectivos. Así, evitamos remitir informaciones incompletas y despejamos todas las posibles dudas al receptor del escrito a la primera.

¿Qué tenemos en mente cuando creamos un texto?

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