Tacto creativo (contra) Repetición de mensajes comerciales.

Una de las técnicas más utilizadas en publicidad con el ánimo de incidir en la memoria del público objetivo es la repetición del mensaje comercial.

Lograr un espacio en la mente de una persona a base de repetir, es un método simple, pero que puede llegar a saturar y producir rechazo, en lugar de aceptación.

Actualmente vivimos conectados a diario y no estamos expuestos a medios de comunicación que no deseamos, lo que se traduce en una merma de accesibilidad; aunque pueda parecer lo contrario. El lector elige cada vez más, cuándo, dónde y el qué desea leer.

La persona receptora de un mensaje publicitario se ha vuelto más selecta y valora más el conocer los servicios y productos a través de impactos que motiven el explorar, que aquellos que se basan en una repetición constante y monótona.

Cambiar el discurso comercial es un reto que se plantea y que en ocasiones parece imposible, pero manteniendo un punto de atención fijo, LA MARCA, y continuando con mensajes de acompañamiento que hacen alusión a ella mostrando la expansión de esta; como por ejemplo sus características; es una muy buena opción para no aburrir y repetir siempre lo mismo.

La comunicación es diversión en cierto modo porque nos hace sentir bien, de lo contrario empieza a perder efecto y se pierde la atención a la misma.

Con estas consideraciones de contenido textual, ahora procedemos al ingrediente fundamental a añadir con sumo tacto, LA TEMPORALIDAD.

Es un grave error que una marca incida a diario con sus mensajes comerciales sobre su misma base de público. La insistencia diaria es premiada con un NO rotundo a dejarse asediar y produce aversión a lo que se comunica. Por este motivo considero que automatizar diariamente mensajes comerciales es un fallo importante que es interpretado por el lector como falta de ganas y dejadez en proporcionarle información fresca, variada y en la medida de lo posible personalizada; además de sentirse invadido todos los días de la semana.

Es bueno automatizar procesos, pero si tu objetivo es conocer y adentrarte en el día a día de la persona comunicándote con ella, no puede ser tratada de forma robótica o mecánica.

La cultura digital nos enseña que para lograr la diferenciación entre marcas hacen falta buenas dosis de personalización de cada mensaje. No, no es cómodo, es laborioso, trabajarse cada mensaje e ir conociendo al receptor es tarea que requiere de mucho seguimiento y paciencia, pero aporta mucho más que tratar a los grupos como un embudo de ventas estereotipado.

Más vale poco y bueno, que mucho y malo. Esto aplica a humanizar más la comunicación, a dedicarle la atención que merece, dado que es un acto diario e ineludible que desarrollamos como profesionales.

Si toca “competir” con la inteligencia artificial (IA) más vale que entrenemos la creatividad y el tacto humano en el sentir de cada frase… porque repetir y automatizar no tiene mérito a futuro, y poco dice de lo que se está dispuesto a transmitir de persona a persona.

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